ABRIL
DE 1957
Mérida, Yucatán,
15 de abril.
Esta
noticia conmocionó a todo el pueblo de México. La
muerte del popular cantante y actor cinematográfico significó
una pérdida considerable para el Cine Mexicano. Su ausencia
dejó un vacío muy grande entre los que le conocieron
y amaron. No ha habido todavía quien sustituya, ni en el
canto ni en la actuación, a este hombre sin igual, dueño
de un enorme carisma.
Pedro
nació el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán, Sinaloa,
en la calle de Camachín 508, a las 2:30 de la mañana,
siendo el cuarto hijo del matrimonio formado por Don Delfino Infante
y Doña Refugio Cruz de Infante. Vivió la mayor parte
de su niñez entre Guasave y Guamúchil, pues su madre
cada vez que iba a tener un bebé acudía a esos lugares,
porque ahí vivían los padres de ella.
Cuando
Pedro tenía diez años, la familia Infante Cruz decidió
establecerse en Guamúchil, aquí estudió hasta
el cuarto año de primaria. Hijo de una familia bastante numerosa
(14 hermanos), no pudo concluir su educación primaria porque
las necesidades económicas eran muy apremiantes, por ese
motivo se vio precisado a trabajar desde pequeño.
En
la "Casa Melchor", comercio de implementos agrícolas
obtuvo su primer empleo de mandadero, y a causa de su viveza rápidamente
lo nombraron "Jefe de mandaderos".
Con
el fin de superarse y lograr independencia económica, ingresó
como aprendiz de carpintero en el taller de Jerónimo Bustillos,
donde trabajó durante cinco años. Presumiendo de sus
cualidades de carpintero, construyó una guitarra. Poco después,
a los 16 años, con ayuda de su papá formó una
orquesta a la que nombró "La Rabia". Muy pronto
su fama se extendió por toda Sinaloa.
Desde
una edad aún prematura sintió debilidad por las "faldas";
pues solamente tenía 17 años cuando le anunciaron
que era padre de una hermosa niña, producto del romance con
Guadalupe, su primera novia.
Pedro
decidió vivir en Culiacán hacia el año de 1937,
al ser contratado por la "Orquesta Estrella", como violinista
y cantante. El 30 de mayo del mismo año a María Luisa
León, muchacha culiacanense, hija de familia de buena posición
social. Los jóvenes se enamoraran y sin más impulso
que su amor y juventud, se fueron a la Ciudad de México "a
probar mejor suerte". En un principio, Pedro trabaja de carpintero,
peluquero y de cantante.
Poco
después, en busca de una oportunidad, se dirigió a
la XEW; lo atendió el director musical señor Amado
Guzmán, éste lo probó en el canto, no vio a
Pedro como buena promesa en su estilo y le recomendó que
siguiera trabajando como carpintero. Pedro no perdió el ánimo
y continuó su búsqueda.
1940
fue un año favorable para Pedro. Conoció al ingeniero
Luis Ugalde, responsable de sonido de la XEB, quien logró
una cita con los directivos de la estación. Pedro interpretó
"Consentida", desgraciadamente sus nervios lo traicionaron
y fracasó en la prueba. Una semana después obtiene
una segunda oportunidad. Esta vez pudo sobreponerse a su nerviosismo;
de esta manera adquiere un contrato de tres audiciones semanales
en la radio.
En
esta misma época, Pedro ganó un concurso de aficionados
en el Teatro Colonial. El premio consistió en un traje elaborado
a la medida del ganador, el mismo que aprovechó para su matrimonio
con María Luisa León.
La
suerte mostraba a Pedro un horizonte más prometedor. Fue
también en este año que su amigo Alfonso Rodríguez
lo invitó a cenar al Salón Maya, prestigiado cabaret
ubicado en el interior del Hotel Reforma, en donde Alfonso trabajaba
como mesero, para que Pedro cantara, pues a este cabaret asistían
regularmente productores y directores de cine. Esa noche en que
Pedro asistió a la cena, estaba presente el señor
Rico Pami, accionista del hotel. Pedro cantó con gran sentimiento
"El amor de mi Bohío", de tal manera que logró
transmitir su emoción a Pami, tanto que rápidamente
éste lo contrató. A través de este medio pudo
tener contacto con las personas del ambiente artístico. En
el Salón Maya conoció a Luis Enrique y Eduardo, productores
cinematográficos. Ellos le ofrecieron la oportunidad de aparecer
en el cine, interviniendo como extra de la película "Puedes
irte de mí".
1942
Año decisivo. Pedro filmó "La razón de
la culpa" en esta película le doblaron la voz por la
bronca entonación propia del sinaloense. Sin embargo, poco
después, esta manera de hablar muy particular en él,
vino a ser una característica singular en Pedro.
Mas
tarde, don Ismael Rodríguez le ofreció un papel mejor
en "La feria de las flores". En esta película trabajó
con Antonio Badú y María Luisa Zea. Aquí empezó
su popularidad tremenda, inmortal, sin límite; ya que nunca
imaginó que ni la muerte iba a ser capaz de arrebatarle esa
popularidad.
En
la vida de Pedro hubo tres amores, tres mujeres que fueron todo
para él. A las tres amó intensamente y en ningún
momento perdió su relación con ellas.
En
una entrevista Pedro Infante afirmó que su primer amor, y
la mujer más importante en su vida, había sido María
Luisa León; Sólo que la naturaleza no fue benévola
con María Luisa, no podría tener hijos; quizá
a eso se debe que llamara a Pedro como su "nene, hijo querido";
él le correspondía jugando con ella fingiendo ser
un bebé.
El
hogar de Pedro y María Luisa se llenó de felicidad
en 1947 con la presencia de Dora Luisa, hija de una hermana de Pedro.
La chiquitina había sido adoptada por la pareja. Corría
por toda la casa iluminándola con su gentil sonrisa, y con
su alegría inundaba todos los rincones. La morada de los
Infante León se vio de pronto oscurecida por la muerte de
Dora Luisa en un infortunado accidente automovilístico.
María
Luisa redactó el libro: "Pedro Infante en la intimidad
conmigo", hacia 1961. Narra que conoció a Pedro en un
baile en Culiacán. Su encuentro fue un "amor a primera
vista", la familia de los enamorados no veía con buenos
ojos la relación por la diferencia de clases. Entonces huyeron
a México y en cuanto Pedro pudo ganar algún dinero,
se casaron por lo civil el 19 de julio de 1939; unos días
más tarde, por la iglesia en la Catedral de México.
En ese tiempo Pedro tenía 23 años y ella 22.
Aunque
pobres, vivieron muy felices por espacio de diez años, hasta
que un día, alguien desconocido le avisó a María
Luisa que Pedro mantenía relaciones secretas con una bailarina
llamada Lupita Torrentera, y que existía una niña
producto de esas relaciones.
El
segundo amor de Pedro fue Lupita Torrentera; aunque no se casaron
tuvieron tres hijos: Graciela Margarita, Pedro y Guadalupe, nacidos
en 1947, 1950 y 1951, respectivamente.
El
tercer gran amor en la vida de Pedro se llamó Irma Dorantes,
actriz con la que trabajó en varias de sus películas.
Se dice que Pedro fue quien la impulsó en su carrera artística,
ya que siempre solicitaba un papel para ella en sus producciones,
de tal manera que pasó a convertirse en la actriz que más
trabajó a su lado. Tuvieron una hija, de nombre Irma Infante,
quien siguió los pasos de su padre y actualmente se dedica
al canto.
En
1953, Pedro contrajo matrimonio con Irma Dorantes en la ciudad de
Mérida, mismo que fue nulificado tiempo después, ante
la demanda que presentó María Luisa por encontrarse
ella aún legalmente casada. Irma apeló la decisión,
pero el día 9 de abril de 1957, la Suprema Corte de la Nación
ratificó como nulo su matrimonio, provocando un gran escándalo
en la Prensa Nacional.
Pedro
se encontraba en la ciudad de Mérida, y decidió regresar
a la ciudad de México para aclarar este asunto. Sin embargo,
nunca pudo hacerlo, ya que el 15 de abril perdió la vida
cuando el avión en el que viajaba se precipitó a tierra.
Pedro
tuvo dos grandes aficiones: las mujeres y la aviación. Quizás
el gusto que sintió por los aviones fue más fuerte,
ya que anteriormente había tenido dos accidentes; en uno
de ellos le pusieron una lámina de platino, y ni siquiera
por los dos accidentes, ni a petición de sus padres: Don
Delfino Infante y Doña Refugio Cruz, dejó esta acción.
También
gustaba de practicar el deporte. Diariamente solían sorprenderlo
los amaneceres, ya trotando, ya remando, bajo la brisa suave y el
aire frío del bosque de Chapultepec. Asimismo, en su gimnasio
particular ejercitaba el box y por las tardes paseaba en bicicleta.
Nunca
le interesó el dinero, así como lo ganó, lo
gastó en motos, carros y aviones. Desafortunadamente este
desinterés por las cosas materiales perjudicó después
a sus familiares, ya que las regalías de sus películas
o discos las han cobrado y siguen cobrando otros.
Pedro
Infante filmó 45 películas. Entre las más importantes,
por mencionar algunas están: "Nosotros los pobres",
"Ustedes los Ricos", "Perjura", "Escuela
de Vagabundos", "Un rincón cerca del cielo",
"Tizoc"; con "La vida no vale nada" ganó
su primer Ariel y con "Tizoc" fue galardonado en Berlín
después de muerto.
Se
le creó una imagen de borracho y fanfarrón, pero en
la vida real no acostumbraba tomar ni una gota de vino. Grabó
también muchísimos discos, como "Amorcito Corazón",
"Historia de un amor", "Dios nunca muere", "Cien
años", "Alejandra" y tantos más. Fue
un ídolo del pueblo que brilló con luz propia.
El
día de su muerte, cuando trasladaron el féretro a
la ciudad de México, lo esperaba gran multitud de admiradores.
Posteriormente, en la iglesia desfilaron ante el cuerpo más
de un millón de personas. Una larga procesión acompañó
al artista a lo que sería su última morada. Entre
llantos, lamentos doloroso, notas tristes del mariachi, dieron el
último adiós a este ser, cuya fama grandiosa no transformó
el carácter sencillo y simpático que lo caracterizo.
Fue precisamente su manera de ser la que se había robado
los corazones de millones de Mexicanos a los cuales dejaba destrozados
con su partida.
Tal
vez se creyó, que al marcharse Pedro se extinguiría
su estrella, pero sigue brillando aún con más intensidad.
Todos los días 15 de abril, miles y miles de personas se
dan cita en el lote de actores del Panteón Jardín.
Hacen acto de presencia en homenaje al ídolo, gentes del
interior y fuera del país; sin que nadie los llame, sin que
nadie les avise, con su música, mariachi y cantando sus canciones.
Esa estrella sigue brillando aún con más esplendor
a 40 años de su muerte, en sus películas, en sus canciones,
en el corazón de los que no pueden trasladarse al lugar donde
reposa. En fin, esa estrella brilla aún en el corazón
del pueblo México. Es por eso que ya no le llaman "El
ídolo del Pueblo", ni "Pedro, El Ídolo Alegre",
sino "El Ídolo Inmortal", Pedro Infante.
Seleccionamos
a este personaje por sus canciones y películas interesantes
y por que es famoso en el cine mexicano; y a través de esta
trayectoria lo conocimos más y sabemos más de su vida.
Consideramos a Pedro Infante un gran artista por su gran carisma
populista, y por ser un actor versátil Fue un gran hombre,
un gran artista y por lo tanto un gran embajador de la música
mexicana.