Tomados de Nada, nadie. Las voces del temblor de Elena Poniatowska Ediciones Era, México 1988

“Bajamos todos corriendo y vimos que ya estaba derrumbado, todos los carros blancos, el estacionamiento cubierto de tierra y todos sin decir una sola palabra estuvimos ahí viendo y al rato empezaron a decir se quedó mi abuelita, mi sobrina, mi mamá adentro, empezaron a correr y a gritar y a meterse para sacarlos. Perdí mi casa y mi trabajo el mismo día.” Yolanda González

“Era una desolación, no había nadie y luego empezaron unos olores tremendos, todo vacío.” Fernando Díaz

“Duró tanto tiempo, mi hijo llorando gritando: ‘se cayó el Nuevo León, se cayó el Nuevo León' y yo ver el corredero de gente y el lloradero, fue horrible.” Mercedes Moreno

“Me preparaba para ir a la primaria. De repente empecé a sentir chistoso, como cuando el metro se para en un túnel y se queda de ladito. Mi mamá le dijo a mi papá ‘Gordito, está temblando, ve a ver al niño'. Mi papá entró a la recámara, se puso en la puerta y me dijo ‘Ven para acá Juanito'. ‘No'- le respondí emocionado porque se sentía divertido el movimiento (yo nunca había sentido un terremoto)-, ‘está padre el temblor'. En ese momento se hizo más fuerte el movimiento y salí corriendo para donde se encontraba mi papá, él me abrazó y nos quedamos ahí hasta que acabó de moverse todo. Me asusté mucho, pero como en mi casa no pasó nada me acabé de vestir y me fui a la escuela. Ese día llegamos muy poquitos al salón del 1ro ‘B'.” Juanito.

“Estaba planchando cuando empiezo a sentir que se me mueve el burro y luego se fue la luz. Le grité a Francisco que fuera a ver al niño mientras yo iba a ver a mi mamá. Cuando llegué con mi mamá el temblor ya estaba re' fuerte, ella nomás se estaba agarrando de la cabecera de la cama para no dar contra el suelo. La tele estaba tirada a los pies de la cama y todas las cosas del tocador estaban revueltas. Cuando paró el temblor le pregunté cómo estaba y me dijo que muy tranquila, que desde hace mucho no sentía uno así de fuerte. Yo creo que mi mamá ya está muy viejita y no comprende las cosas como debiera ¡mira que no espantarse con tremendo temblor!” Teresa

“Yo me estaba preparando un sándwich cuando me gritó mi vieja para que fuera a ver al niño, entonces fue cuando sentí que se me movía la tierra. Apreté el paso hacía la recámara del niño y me quedé en el marco de la puerta, agarré a mi niño y nos quedamos en ese lugar hasta que se paró. Pensé que no había pasado nada, pero al ir a dejar a Juanito a la escuela me di cuenta de que la ciudad era un caos y cuando llegué al trabajo el edificio ya no existía.” Francisco

“Estaba acostada en la cama viendo el noticiero de la mañana, cuando la conductora del programa dijo ‘En este momento estamos sintiendo un leve temblor, se está poniendo más fuerte. Vamos a tranquilizarnos a ver si se para...' En ese momento se fue la señal de Televisa y todo se empezó a mover. Me agarré de la cabecera de la cama para no irme de boca y en eso entró mi hija muy alterada. Pasó el temblor y mi hija seguía gritando. Yo le dije que había estado muy fuerte y que desde el temblor donde se había caído el Ángel de la Independencia yo no sentía otro igual. Pobre de mi Teresa, se impresiona muy fácil, y eso que ella no vivió la época en que nos temblaba seguido.” Catalina