Galilei causó uno de los grandes revuelos en la historia del
pensamiento humano, pues representaba a un grupo de científicos
que estaban a favor de la búsqueda de las verdades universales
que científicamente se pudieran comprobar a través de
los nuevos métodos. Por primera vez, se cuestionaba a la autoridad
absoluta de Dios, así como las estructuras y los funcionamientos
del universo. Mediante el conocimiento científico, el ser humano
se acercaba a las verdades hasta entonces ocultas.
A la Iglesia esto le pareció inaceptable. Los aportes de Galileo,
que se extendieron a investigaciones sobre la naturaleza de los cometas,
la existencia de los átomos en la materia, así como otros
inventos y descubrimientos importantes para las ciencias (como el telescopio,
el modelo de reloj de péndulo, estudios sobre el plano inclinado),
hicieron que se considerara demasiado "peligroso" para el
sistema de creencias que entonces dominaba. Existía, para guardar
el orden de los conocimientos, un órgano llamado Santa Inquisición.
A través de éste se regulaba, investigaba y castigaba
a los culpables de herejía. Así, hereje era quien atentara
contra la verdad impuesta por las leyes de Dios. Su primera acusación,
y obligada renuncia a sus ideas de la estructura del universo, fue en
1616, cuando Tomasso Caccini le acusó de apoyar la teoría
Heliocéntrica del Sistema solar. En 1622 escribió el Saggiatore,
que fue aprobado por la Inquisición y publicado un año
después; en 1630 Galileo viajó a Roma para obtener el
permiso de publicar su Diálogo sobre los dos principales sistemas
del mundo, en 1633 es condenado, acusado y obligado a retractarse de
sus teorías. Para Galileo fue, como podemos imaginar, un momento
crítico: sus descubrimientos y propuestas científicas,
que revelaban muchos conocimientos para la humanidad, eran también
la causa de que su vida se encontrara en peligro. Tuvo que arrepentirse,
aunque algunos afirman que sólo lo hizo para salvarse de morir.
El Renacimiento planteó distintas posturas en torno al pensamiento
científico. Galileo fue acusado de herejía; también
fue defendido por científicos que como él, buscaban
la verdad por encima de las creencias religiosas.
